Datos Personales
- Stella Maris Almeida
- Maestría Docente Usui Reiki Ryoho, Maestría Kundalini Reiki, Maestría en Sintonizaciones para la Ascención,Maestría Maitreya Reiki, Maestria Satori Shihan. Terapeuta Floral Bach,Bush,California,Sirio.
viernes, 24 de agosto de 2012
REFLEJOS
LO QUE EL ESPEJO NOS REFLEJA
Limpiar diariamente el espejo no mejora ni empeora al que se mira en él. No es la causa ni la solución. Ella está dentro de nosotros; lo que se ve es sólo la expresión de lo que nos está afectando.
El espejo tiene mucha participación en los cuentos infantiles y con razón, porque más que la figura refleja nuestro estado de ánimo, nuestras frustraciones y nuestras debilidades. Como en el cuento de la malvada de la “Bella Durmiente”, que sólo reparaba en su belleza, y sin embargo su expresión trasuntaba la envidia, los celos, la inseguridad y la insatisfacción interior que la llevó a la locura asesina; o como el cuento “El sastre del Rey” que ante el supuesto traje que sólo podían ver los justos, el mismo rey vería reflejada su desnudez. Sus debilidades, la vanidad, su falta de confianza en sí mismo que lo acosaba mentalmente, lejos de poder disimularse con el ropaje de reyes, la exhibía ante la mirada de su reino.
“Alicia en el País de las Maravillas” que crecía o se achicaba según las circunstancias, nosotros mismos crecemos en nuestra estima cuando nos vemos bien, pero disminuimos nuestro ánimo ante las primeras canas, las ojeras de una noche de insomnio o las arrugas que nos marcan la depresión, la desilusión o la tristeza.
El espejo no sólo refleja nuestra figura sino también la mirada, la expresión, el alma y los sentimientos. Todo es según el color con que se mira y nuestros problemas, conflictos interiores y nuestra propia salud están expresados en el gesto, sólo hay que saber verlo.
Como dije al principio el maquillaje sólo mejora el rostro pero no disimula la expresión.
Sirva esto como introducción para establecer la diferencia entre algunos tratamientos médicos y la homeopatía. Podemos “maquillar” los síntomas, calmar dolores, bajar algunas cifras en los análisis, disminuir las fiebres, pero son cosméticas que sólo sirven para vernos mejor ante el espejo, pero el trastorno interior, lo que no se ve y que es la verdadera causa de ellos, continuará marcando nuestro rostro.
Lo ideal es recoger todos los síntomas, los que se ven, que en su mayoría son físicos, y también los que no se ven pero presentes en el ánimo y en los sentimientos, o sea en la totalidad del paciente.
La homeopatía tiene la particularidad de realizar un interrogatorio completo con el paciente, tanto psíquico como físico, con los cuales por similitud busca interpretar lo más profundo de sus sentimientos y el desorden que lo perturba y que se manifiesta como expresión de enfermedad. Es con mucho la verdadera curación psicosomática , donde se profundiza lo espiritual de la enfermedad, y como en el espejo de los cuentos, interpreta la imagen en totalidad para poder encontrar el medicamento que movilice esa estructura enferma, llevando alivio al paciente. Quiero insistir en esto, la enfermedad no está en lo que se siente o se ve, eso es sólo su expresión en el cuerpo, la verdadera causa está en los conflictos internos a veces ignorados por el propio paciente, pero lo suficientemente intensos como para perturbar el fluctuante equilibrio de la salud.
Detrás de una erupción, de una psoriasis, un estado alérgico, está como causa desencadenante la indignación reprimida de un conflicto familiar o de trabajo. Un catarro crónico, una tos seca irreductible pese a una medicación, puede ser producto de la ansiedad de un evento, de un examen o de un cúmulo de responsabilidades.
Opresión del pecho, cólicos y diarreas, alteraciones menstruales, cefaleas y diría que la mayoría de las enfermedades crónicas, si lo sabemos ver, tienen su origen en desordenes emocionales y sólo lo podremos curar si la ficha médica reúne la suficiente profundidad de conocimientos para comprender la relación psico-somática-medioambiental en donde se desenvuelve el paciente a tratar.
Por estas razones en la mañana mientras nos peinamos es aconsejable vernos la cara, reparar en la frescura de la expresión y la sonrisa, si están presentes es porque el cuerpo está en salud, sino lo están es bueno que nos preguntemos ¿qué está pasando conmigo?.
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